En 1890 fue fundado, en Montevideo, el semanario Caras y Caretas. El
mismo se caracterizó por la
sátira
política, el humor y temas de actualidad, compaginado con un certero
tratamiento gráfico en el que eran comunes
caricaturas
y las fotografías. Su dirección fue ejercida por Eustaquio Pellicer desde
su primer número, editado el 20 de julio de 1890, hasta su edición número 144.
Pellicer se trasladó a Buenos Aires por invitación del periodista Bartolomé
Mitre Vedia y allí fundó en
1898 la
versión argentina del semanario.
Fue muy popular sobre todo en la primera época, dirigido por José Sixto Álvarez (Fray Mocho). En su
diseño sobresalían las imágenes de gran calidad y en sus textos combinaba el
humor con el periodismo más serio, que acompañó la construcción de la Argentina
moderna y dio cuenta de los fenómenos
políticos, sociales y culturales que atravesó el país.

Los primeros números constaban de 24 páginas cuyo 25% estaba ocupado
por publicidad. Los canillitas la voceaban con el nombre de
“El Caricareta”. La revista dedicaba un
3% a la política nacional, mientras que la vida cotidiana ocupaba un 22% y la
cultura un 13%. A partir de 1924 el semanario
comienza a incluir novelas cortas.
Su auge comenzó a quedar atrás cuando debió competir con
otras revistas más novedosas que ganaban el favor del público (Mundo
Moderno-1911).

En 1941 deja de publicarse para tener dos breves
reapariciones en 1953 y
1982, en
plena Guerra de Malvinas (junio de 1982), con el trabajo de jóvenes dibujantes
y humoristas.
Actualidad
En
2005, se relanzó la
revista Caras y Caretas con una puesta de contenidos y gráfica que rescata de
la mirada del siglo XXI: la IDENTIDAD que la hizo famosa en el medio local, es decir, una mirada desde la sociedad argentina actual y su forma de pensar de acuerdo a los sucesos y gobierno de turno.
Su éxito también se debe a la colaboración de periodistas e
investigadores de reconocido prestigio nacional e internacional.
Es editada por Víctor Santa María, dirigida por el escritor
e historiador argentino
Felipe Pigna y cuenta con la asesoría periodística de
María Seoane.
Es administrada por la Fundación Octubre
de Trabajadores de Edificios, perteneciente al Sindicato Único de Trabajadores
de Edificios de Renta y Horizontal, junto con el diario "Página 12".
En la tercera etapa se consolidó como punto de referencia en lo
que hace a la investigación histórica, a los grandes temas de la política, arte
y cultura.

El público lector cuenta con una formación intelectual muy
sólida: estudiantes secundarios y universitarios, profesionales, empresarios
comprometidos con el tema de agregar valor a su trabajo, docentes de todos los
claustros, pintores, diseñadores gráficos, escritores, formadores de opinión,
sólo para dar ejemplos concretos.
En 2015, la Hemeroteca Digital de la Biblioteca Nacional de
España puso en línea una digitalización de los fondos que atesora de la
revista.
Tiene una frecuencia mensual y la circulación pagada es de un promedio de 11.888.
Caras y Caretas llevó desde su fundación la marca de la identidad de los argentinos. De sus desvelos, sus problemas, sus deseos y esperanzas; y acompañó la comprensión del Centenario de la Revolución de Mayo en medio de las grandes transformaciones en la sociedad, la cultura, a economía y la política. Vio cómo crecían el centro y los suburbios, vio cómo se construí a el puerto, cómo bajaban del barco nuestros abuelos, cómo se expropiaba la tierra a nuestros primeros habitantes, cómo se levantó el Obelisco, cómo surgía la organización nacional después de que se apagaron las guerras civiles y las últimas montoneras. Acompañó al primer hombre que votó con voto secreto, universal y obligatorio; asistió al fin de la república conservadora, al surgimiento de la Argentina industrial y de masas, sobrevivió a la década infame, y presenció la aparición de la vanguardia artística, de las luchas por la paz, de los debates por las guerras mundiales. Vió como nos transformábamos en deudores del mundo, tan cerca de los Estados Unidos y tan lejos de Latinoamérica.

FUENTES: